sábado, 19 de enero de 2013

Generando odio y radicalismo.


"La Generalitat controlará el Valencia CF y negociará su deuda con Bankia"


Una sola frase.
No hace falta más.

Tan sólo es un mero ejemplo de injusticia social.
Empecé siendo, y sigo siendo, de izquierdas, pero con el transcurso del tiempo, mi ideología se ha ido radicalizando, al igual que la de muchos de mis amigos. 
Cada vez más la gente se va hartando de estas desigualdades y surge el efecto secundario: la violencia.

"La violencia no es el camino". "La violencia solo genera más violencia".

¿Acaso no es violencia que 200.000 discapacitados no tengan ayudas en la Comunidad Valenciana?
¿Acaso no es violencia que todos los valencianos/as tengan que pagar la deuda de un equipo de fútbol?
¿Acaso no es violencia tener gente viviendo en la calle y gastar el dinero en un circuito de Fórmula 1?
¿Acaso no es violencia mantener a una Iglesia en pleno siglo XXI?
¿Acaso no es violencia pagar los caprichos de una Familia Real que nadie ha elegido que esté ahí?
¿Acaso no es violencia subvencionar colegios privados y dejar que los públicos se vengan abajo?



El odio de la gente se va agravando a medida que transcurren los días.
Hay ganas de que rueden cabezas.
Hay ganas de violencia.
Hay ganas de desahogarse.
El radicalismo crece, menos para aquellos que, pobres ingenuos, viven en la mentira que día a día nos cuentan algunos medios de comunicación.


"Confía en la Justicia".

¿Dejar las cosas en manos de la Justicia?
¿Justicia? ¿Que justicia? ¿Esa conservadora que está politizada?
¿Justicia? ¿Que justicia? ¿La que destituye a un juez por no cumplir hasta la última regla judicial? 
¿Acaso a la derecha le importó que el juez Garzón encontrase pruebas contra Camps? No. Solo importaba que no había cumplido todas las dichosas reglas judiciales y que si no las cumples de nada importa si encuentras al culpable.

Y paso a paso llegamos a la peor de todas la conclusiones: "El fin justifica los medios".

Esta frase de Nicolás Maquiavelo viene que ni pintada.
Las madres y los padres desean por encima de todo el bienestar de sus hijos, y en este caso, sí, el fin justifica los medios. Los padres y las madres se ven obligados a robar para tener que alimentar a sus hijos, en un momento donde tenemos una desnutrición infantil por encima del 20% en España.
Y aquí de nuevo es cuando aparece la Justicia, pero no para hacer justicia, y nunca mejor dicho, sino para meter en la cárcel a esta buena gente que tan solo quiere alimentar a sus hijos.


En la Justicia, y sobretodo en casos de corrupción, se debería aplicar esta frase. 
Utilizar los medios legales e ilegales para encontrar a los culpables, a los que han hecho un mal uso del esfuerzo de un pueblo que solo quiere que avanzar mirando fijamente hacia el futuro.

Es imposible no derramar una sola lágrima al ver a gente en la cola del INEM; a gente encerrada en la cárcel por expresar uno de sus derechos, la libertad de expresión; a gente viviendo entre cartones; a gente muerta de frío durmiendo en sucursales de banco; ...

Es imposible no derramar una sola lágrima al ver que la democracia en la que creías que vivías se tambalea por culpa de unos cuantos que solo saben meterse dinero en los bolsillos.


Decidme pues, ¿Quién no va a acabar volviéndose radical viendo todo esto?


Joan Soler.

lunes, 24 de diciembre de 2012

La ciutat de la corrupció.


                EN VALENCIA ...


Valencia, la ciudad del pecado

Valencia, la ciudad de la corrupción.

Valencia, la ciudad de la injusticia.


En Valencia hay dinero para la Fórmula 1 pero no para comedores sociales, en un momento en el que la malnutrición infantil es del 25%.

En Valencia se malbarata dinero en partidos de tenis, mientras la pobreza social valenciana es de un 26% total de la población.

En Valencia apenas hay ayudas de dependencia para la gente que las necesita urgentemente, y mientras la derecha pensando en EuroVegas.

En Valencia se cierran servicios sanitarios y mientras el presidente de la comunidad autónoma pensando en parques de Ferrari.

En Valencia se usa el dinero público para costear un gran toldo que tape a la enorme figura de la Virgen durante las clásicas Fallas valencianas, y mientras tanto, desahucios diarios en la ciudad.

En Valencia desaparecen 40.000.000€ de la depuradora, y la alcaldesa de Valencia ni se inmuta en buscar culpables o responsables del saqueo.

En Valencia los discapacitados físicos y mentales ven reducidas sus ayudas, mientras ven como la oligarquía de su tierra, de manera corrupta, les quita de las manos las ayudas que tanto necesitan.

En Valencia se habla de violar a una diputada de Les Corts, y la derecha prefiere tomárselo a risa en lugar de defender los derechos de una humilde mujer.


En Valencia se permite que un club de fútbol no pague una deuda millonaria, pero no se perdona que un indefenso vecino no pueda pagar el coste de su vivienda, la cual perderá en breves.

En Valencia se permite que se hagan manifestaciones en contra del aborto, pero en cambio, se envían policías para que peguen a unos adolescentes que luchan por sus derechos como estudiantes.

En Valencia se organiza una America's Cup que destroza toda la belleza del puerto valenciano, y mientras los inmigrantes sin papeles se ven con dificultades de tener acceso a la Sanidad.

En Valencia se utiliza el dinero para lo que a la derecha poderosa le interesa, mientras el pueblo valenciano clama a grito pelado sus derechos como ciudadanos de una ciudad "democrática".


En Valencia se quiere destrozar todo el barrio marítimo para hace una amplia avenida que llegue hasta el mar, y no se tiene en cuenta las personas que viven dentro de la zona que se quiere destruir.

En Valencia los hospitales se quedan sin material sanitario, mientras la Iglesia sigue obteniendo subvenciones para sus ceremonias particulares.

En Valencia se ha pagado y se sigue pagando a un estafador, que se hace llamar arquitecto, Calatrava, y mientras tanto se cierran centros de rehabilitación para toxicómanos.

En Valencia los ciudadanos deben una deuda que ni siquiera ellos mismo han causado y mientras, los vecinos y vecinas de Valencia acuden a bancos de alimentos para poder encontrar algo que comer.


Estos ejemplos y más son los que ocurren en mi tierra, Valencia, la tierra que tanto quiero.  Estos ejemplos tan solo son una pequeña parte de la gran desigualdad que se vive aquí, un pequeño fragmento de lo que ocurre en esta ciudad, que se encuentra entre tinieblas bajo un cielo de corrupción.

Soy Joan, un joven valenciano al que le falta mucho que aprender, pero durante mi vida he aprendido lo suficiente como para ver como la sociedad valenciana y sus derechos se han ido perdiendo y degradando como consecuencia de la derecha, en este caso, del Partido Popular.


Naranjas, litetatura, paella, tradiciones, campechanía, confianza, amabilidad, barracas, arroz, Albufera, mar, sierras, montañas, campos, ...

Un pueblo con mucho que enseñar.


Valencia, una ciudad que me veré obligado a abandonar si todo sigue igual.




Joan Soler.