El destino hizo que acabase perdido en mitad de aquél jardín.
¿Quién me lo iba a decir?, entre todo aquél oscuro jardín encontré una flor, una bella y misteriosa flor.
Poco a poco me fui acercando; su olor me hipnotizó.
No podía saber que especie de fantasía podía estar viviendo, nada más lejos, todo era real.
Las sensaciones, los sentimientos, toda una serie de emociones me recorrieron el cuerpo.
Intentaba encontrarle una explicación para aquella nueva y dulce sensación.
Aquella flor era única, me hacía sentir grande ante los enormes pinos que me rodeaban, me hacía sentir vivo.
Aquella flor creció y se convirtió en una hermosa joven.
Queridos lectores, ¿qué puedo decir?
Nunca me cansaré de oler, tocar, besar y amar a ésta bella flor.
"En tu habitación siempre es primavera."
Joan Soler.


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